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sábado, 26 de julio de 2014

GASTROENTRADA: SARTENES Y COLORES

Hoy os voy a hablar de un discreto restaurante, situado en la calle Ercilla, frente al paraninfo. No es que haga unos platos exquisitos, ni sea de alta cocina, pero tiene un punto a su favor que le hace grande, y es que, salvo que seas raro, pero raro raro, su comida gusta a todo el mundo.
Todo comenzó hace un par de semanas, cuando nos reunimos para ir a ver un monólogo de Santi Millán, que dicho sea de paso, es un cardo, y de los borriqueros, y además su acompañante tenía más gracia que él.
Los días previos habíamos acordado que después del show podíamos ir a cenar, y escogimos este por su sencillez, precio ajustado y porque a todos nos parecía bien.
Hacía tiempo que no iba, concretamente desde el 6 de diciembre, pues llevé allí a la familia a celebrar el cumpleaños.
A la hora de la cena hay 2 turnos de reserva, y por el horario del show escogimos el segundo, a las 11 de la noche, aunque finalmente pudimos entrar un poco antes, menos mal, pues las masas estaban hambrientas, y corría más peligro que Rick en The Walking Dead.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, planteé la opción de compartir, pues las sartenes son bastante generosas, y con una para cada dos, hay más que de sobra. Pero no se si lo hicieron para llevarme la contraria o qué, al final se compartieron unas croquetas, y cada uno escogió su propia sartén.

Croquetas para todos
No he comentado en qué consisten, pero son los huevos rotos de toda la vida, un par de huevos fritos, muchas patatas fritas, y en función del color que escojas, un condimento principal, de ahí que suela gustar a todos.
Marta y yo nos decidimos por una clásica, la que nunca falla, la Roja. No, no estoy hablando de la selección, hablo de la que lleva jijas, muy ricas, con buen sabor, aunque como podéis imaginar, no muy saludables…

Yo soy fiel a la Roja!!!
Quique se pidió una negra, no, no penséis mal. Ya sea en croqueta, para pincho o en sartén, muy fiel a sus principios culinarios, escogió la que llevaba morcilla.

Chocolat morcilla?
También se pidieron un par de sartenes grises, con gulas, que a mi no me llaman nada, pero se comentaba por la mesa que estaban muy bien.

Quizá a la próxima
Para los que opten por una opción más vegetariana, se puede pedir la verde, con pimientos. Aunque para eso, yo prefiero una ensalada, pero es cuestión de gustos.

Verde que te quiero verde
Como podéis comprobar por las fotos, el tamaño de las raciones es bastante grande y de aspecto muy apetitoso. No puedo dejar de comentar el precio, que ha subido desde los comienzos, aunque a mi me sigue pareciendo barato, en función del color que escojas rondan los 7 u 8€.


Si os gusta este tipo de comida no dudéis en pasar por allí, seguro que repetiréis. 

domingo, 6 de julio de 2014

GASTROENTRADA: MARCELLO

El pasado sábado se jugaba el mundial, Brasil pasaba milagrosamente ante Chile en la tanda de penaltis, y más tarde Colombia se deshacía brillantemente de Uruguay. Pero yo no estaba ahí para verlo, bajaba al Marcello para cenar, restaurante entre mi top 10. Si me preguntas por un sitio para ir a comer o cenar, probablemente te diga éste, aunque no sea mi favorito, pero tiene algo que le hace especial.
Teníamos reserva para las 22:30 y nos anticipamos un cuarto de hora, lo que nos vino bien para escoger la mejor de entre las dos mesas que aún estaban libres.
Pedimos como entrante una ensalada de ventresca y pimiento rojo para compartir, de un tamaño bastante generoso, con buen sabor, por la ventresca de calidad y un aliño adecuado. Aunque los ojos me hicieron chiribitas al ver la que pidieron en la mesa de al lado, con foie y jamón. La número 1 de la carta, me la anoto para mi próxima visita.

Está tan buena como aparenta
A continuación cada uno pidió un segundo, también para compartir. La elección de la M fueron unos espaguetis al pesto. Los espaguetis al dente, en el punto de cocción exacto, y un pesto muy suave que hará las delicias de cualquiera que se acerque a probarlo. El mejor que he tomado allá donde he ido.

El mejor pesto 
Después vino mi segundo, una pizza 4 quesos, también de un tamaño considerable, con la mezcla perfecta en las proporciones, para que no se cargue en exceso de queso verde y se pueda disfrutar del sabor del resto. Una delicia para el paladar.

En un italiano, la pizza que no falte
Como colofón, un tiramisú de porción generosa, pero muy suave, que me tomé en solitario, pues andábamos ya con el estómago bastante lleno.
Y aunque en esta ocasión no lo pedimos, hay que hacer mención del pastel templado con bolita de helado, que también esta muy bueno.

Para los más golosos, un buen postre
 Varios son los aspectos que me hacen elegir este restaurante, en primer lugar, su céntrica ubicación en la calle Floranes hace que no de pereza acercarse, pues está bien cerca de casa.
La gestión del espacio, no tiene muchas mesas, y aunque esté prácticamente lleno, éstas están tan bien distribuidas que apenas se nota ruido o bullicio como en otros lugares.
La atención al cliente, con unos camareros atentos y muy amables.
Y cómo no, la exquisitez de los platos que preparan, todavía no probé algo en este sitio que dijera que no me gustara.
Eso si, si tuviera que ponerle una pega, sería la invariabilidad de la carta, desde que frecuento el restaurante, la carta es siempre la misma. Y creo yo que podrían atreverse a innovar un poco con la calidad de la cocina que se desprende en este sitio.

En definitiva, un restaurante totalmente recomendable, tanto para una comida con amigos o familiares, como para una cena romántica.

domingo, 22 de junio de 2014

LA BARBACOA

Este domingo íbamos a la casa del monte en Ucieda (véanse entradas anteriores como La Ruta de los Puentes o Los 10.000 del Soplao) para llevar a cabo una barbacoa, con motivo del 33 cumpleaños de nuestra amiga Carlota.
Era nuestro tercer intento del año, las previsiones metereológicas no eran de lo más halagüeñas, pero allí aparecimos a eso de las 13 horas con la intención de darnos una buena comilona.
Los anfitriones habían llegado con tempranera, escogiendo el mejor lugar, que nos ofrecía el calor del solecito pero acompañado de una buena sombra. A nuestra llegada prácticamente todas las viandas estaban desplegadas, solo faltaba comenzar la recolección de leña por el bosque. Expedición dirigida por nuestro gran Chef Flipi y su segundo de abordo Isma, de la cual tras cuarto de hora aproximadamente se volvía a la base, y alguno no había recogido ni siquiera un triste palo.

Lo mismo me hago una caldereta que una maratón
Había hambre, así que mientras se iba preparando el fuego dábamos cuenta de cacahuetes, patatas fritas y aceitunas. Como se suele decir, Todo lo bueno se hace esperar, y por fin llegaron las primeras costillas, que dicho sea de paso, estaban estupendas.

A la brasa siempre mejor
 Pero la leña se apagaba, así que tuvimos que ir a la gasolinera para coger un poco de carbón. Lo bueno es que al volver las brasas se habían reactivado y ya estaban hechos los pinchos morunos, muy sabrosos y bien cocinados, que daban pie en mi opinión a lo más rico de la tarde, unos chorizos criollos que hicieron las delicias de los presentes, incluso del pequeño Yoda, que relamía las hojas de hierba por donde chorreaba la grasaza.
Posteriormente llegaba el momento bluff, brochetas de verdura... Si la verdura no se caza! Verdura y barbacoa es un oxímoron en toda regla, como si dijera que mientras comía el chorizo criollo vivía un instante eterno.
Después vino un clásico que no puede faltar en toda parrillada que se precie, una buena hamburguesa. Y para rematar, una brocheta de maíz.
Pero eso no era todo, una tarta de 3 chocolates, con tres velas encendidas, para que la homenajeada pudiera pedir un deseo y soplar cerraba nuestra comilona. Tarta exquisita, no por que la hubiera hecho yo, sino, porque es digna de mención. Hasta la más pequeña de nuestro grupo, Silvia, podría dar fe de ello si pudiera hablar.
Al rato nos fuimos al bar de la campa a tomar café y helado y poner fin a una magnifica jornada.

Ya estoy preparado!

miércoles, 30 de abril de 2014

GASTROENTRADA: SOULFOOD NOBRAC

El viernes estábamos de celebración, y decidimos ir a un sitio nuevo, ubicado en el Río de la Pila, en un callejón muy concurrido, junto a sitios como el Mesón Cantabria, La Bisagra o Casa Goria. Se trata del Nobrac Soulfood, un local pequeño pero muy acogedor, especializado en hamburguesas, donde se pueden dar cita desde los modernitos de la ciudad, a una incipiente tercera edad.

Habíamos reservado mesa a las 22, el local estaba lleno, y no habían anotado bien mi reserva, afortunadamente nos ubicaron en una mesa pequeñita y nos sentamos a esperar, tomando una caña de Estrella de Galicia, todo un acierto.

En la mesa tienen una jarra con agua del grifo, cubierta con una servilleta, por si quieres ir tomando algo, y un papel en el que viene todo lo que tienen en el menú, y que puedes marcar para pedir. Si no te aclaras, siempre te pueden prestar la carta, o la misma camarera te puede comentar qué lleva cada hamburguesa.
Yo me decidí por una Nobrac, que consiste en un pan rústico, con base de mermelada de pimientos rojos y tomate, rúcula, 160 gr. de ternera y queso de cabra. Mientras que la M se pidió una Poulet, hamburguesa de pollo, queso brie, espinacas, cebolla caramelizada y mayonesa.

Poulet, quizá en otra ocasión...
Pese a que el local estaba a rebosar, no tuvimos que esperar más de 20 minutos, y llegó nuestro pedido, junto con unas patatas caseras, que imitan a las patatas gajo, con una salsa alioli, que también me pareció que estaba elaborada por ellos.

No es el PacMan, es la deliciosa Nobrac
Como podéis comprobar, el tamaño de las hamburguesas es más que aceptable, ambas estaban bastante hechas y no nos quedamos con hambre.
Para finalizar la velada, pedimos un carrot cake de postre, tenía buena pinta en apariencia, pero su exceso de pasas, abundante canela y un extraño regusto a arroz con leche no nos terminó de convencer.

Carrot Cake fraudulenta
Pero no os llevéis a engaño, pese al fallido postre, el resto estuvo bastante bueno, y además, siempre nos queda la excusa de volver para probar el New York Cheese, Red Velvet u otras especialidades.

A todo esto, si no os incomoda comer de pie, también te sirven en la barra, o incluso en la calle, pero eso ya es cuestión de gustos.

Por último y no menos importante, para nuestros fans más incondicionales, hay que hablar del precio, bastante ajustado teniendo en cuenta la calidad. No tiene nada que desmerecer respecto a Días de Sur, y más barato.

Saludos y hasta la próxima!

sábado, 26 de abril de 2014

GASTROENTRADA: CASA LUCAS

El pasado domingo 20 de Abril nos reunimos en Correpoco para comer en Casa Lucas, un restaurante tradicional con platos típicos de Cantabria. Era la tercera vez que acudía al establecimiento, y aunque esté mal anticiparse a los acontecimientos, creo que no defraudó a nadie.

Yo iba con las ideas claras de casa, desde la noche anterior sabía lo que iba a pedir, cocido montañés y croquetas de trompetas de los muertos. Pero éramos 8 comensales y la gente tiene la manía de compartir, que si setas para todos, que si ensalada para todos… Con lo feliz que es uno recibiendo su primer y segundo plato, y si acaso se escapa un tenedor furtivo al plato del compañero de al lado para catar las delicatessen que sirven, pues tampoco pasa nada.

Finalmente cada uno pidió un plato principal, y unos entrantes para compartir entre todos, excepto yo, que pese a ser el único fiel a sus ideas, tuve que soportar los comentarios del resto. Fueron trayendo los entrantes, una ensalada con queso de cabra y cecina, un par de platos de boletus, otro par de de platos con croquetas (ojo, que todo el mundo quería comerlas porque están exquisitas, pero no había huevos a terminarse las 12 que sirven en la ración).

Plato de boletus, muy buena pinta....
Y por fin llega el plato estrella, un perol de cocido montañés, ganador de unos cuantos premios, del que salieron 2 platos por cabeza, y de los que dimos cuenta en un santiamén.

Una delicia de cocido!
Las alubias estaban en su punto perfecto de cocción, acompañadas por una berza muy suave, una morcilla, en mi opinión lo más flojo de todo el plato, y un chorizo, que pese a que no era picante como a mi me gusta, tenía un sabor contundente.

Finalizada esta primera oleada de entrantes trajeron los platos principales, tronco de aún con sésamo, que pude probar y del que puedo decir que estaba bastante tierno y jugoso, y que no me importaría repetir si tuviera ocasión.
Venado estofado que no tomé porque ya estaba bastante lleno, pero que ya tuve la oportunidad de catar en mi anterior visita, y lechazo, quizá lo menos vistoso de todo, pero según aseguraron quienes lo habían pedido, estaba delicioso y me lo anoto para probar en un futuro, pues no creo que tardemos en volver.

Venado estofado, para los amantes de los animales...
Y no podían faltar mis croquetas, que a pesar de que no me gustan las setas, el relleno con trompetas de los muertos es simplemente exquisito, ningún croquetero se puede resistir a la tentación.

Tras semejante ingesta, y es que andábamos todos un poco llenos, es más, recuerdo que Quique, muy venido a menos por cierto, canceló un plato de venado porque no podía más, tocaban los postres. Hubo gran variedad, pero para mi gusto la delicia de dos chocolates se llevó el premio gordo, una Mouse de chocolate blanco y negro, de un tamaño más que considerable, y más bien ligera pese a que pueda parecer lo contrario.

Delicia de 2 chocolates
En definitiva, un restaurante donde se puede comer muy a gusto unos platos bastante elaborados que no dejarán indiferente a nadie y que cuenta con unos camareros muy serviciales y profesionales. El único inconveniente es el acceso, pues se encuentra a 45 minutos de Santander, y con el estómago lleno la vuelta a casa se puede hacer muy dura.









sábado, 22 de marzo de 2014

GASTROENTRADA: 2 POZOS Y JIMENA

El pasado domingo 16 de marzo, con motivo de las II Jornadas del Puchero en Cantabria, decidimos acercarnos a un restaurante desconocido para nosotros en Santa Cruz de Bezana, el Mesón Dos Pozos y Jimena.

Escogimos este lugar por dos motivos, el primero de ellos, por la cercanía para los asistentes a la comida, y en segundo lugar porque había doble variedad de menú a escoger, y ambos, la verdad, tenían una pinta estupenda.

Reservamos mesa a las 3 de la tarde para cinco personas, y allí nos presentamos. Costó un poco aparcar a pesar de que el parking es amplio, pero no lo suficiente para dar cabida a las 150 personas que admite el local. Esa entrada no auguraba nada bueno…
Una vez dentro del restaurante, estuvimos en la zona de barra, donde al pedir unas consumiciones, te agasajan con unas tapas. En esta ocasión consistieron en una pequeña muestra de lo que esperaba en el interior, cocido montañés, por cierto exquisito, lo que templó mis ánimos en gran medida.
Pero todo lo bueno dura poco, y es que a pesar de la reserva tuvimos que esperar 30 minutos para poder entrar al comedor, con la consiguiente crispación.

Finalmente pudimos acceder, y nos ubicaron en una mesa un poco mal situada, junto al acceso a los lavabos. Como íbamos a tiro hecho, pedimos los menús, y una parrillada de verduras. Trajeron 3 de los 5 platos, y tocó esperar a que llegaran los otros dos, nuevamente mal…
De primero, yo escogí los caricos de Hazas con tudanca y torreznos, con un sabor exquisito y ternera muy tierna. Harina de otro costal los torreznos, pero no empañaron un gran plato. 


Por otro lado, comentar que el cocido montañés, que ya había degustado con la tapa, estaba realmente bueno.

De segundo había escogido las croquetas líquidas de jamón, una auténtica trainera con 6 croquetas, un poco saladas, pero bastante buenas.


 En el otro lado del menú, taco de rabo de toro, demasiado contundente tras un cocido, pero también bastante rico, todo ello regado con un ribera del Duero, crianza de 2.008 y torta de potes, incluido todo ello en el precio del menú.


 Y llega la hora del postre, por mi parte una crema montañesa, que fue lo peor de toda la comida pues realmente no sabía a nada. En cambio la tarta de queso es digna de mención. Por cierto, los postres también los trajeron a destiempo.


 Y para finalizar un te del puerto, que yo no probé, pero al que el resto de comensales dio el visto bueno.

En resumidas cuentas, un menú bastante sabroso a un precio muy ajustado, 15€, que se vio empañado por una atención bastante deficiente, quizá debido a la gran afluencia de gente que se había congregado para disfrutar de una buena comida.